¿Por qué las empresas españolas necesitan un departamento de Inteligencia Competitiva?

 Esta semana ha vuelto a salir a la luz la noticia de que China comienza a producir jamones para su consumo y muy pronto para la exportación. Salvando las distancias de la calidad del producto español en cuanto a selección de especie, conocimientos técnicos y experiencia, lo cierto es que el gigante asiático ha conseguido una vez más reproducir un producto alejado de su cultura para la producción comercial.

 
Categorías: Inteligencia Competitiva
30/11/2011

 En el video se puede ver el método de producción y las instalaciones, compradas en Italia por cierto, de aspecto muy similar al de una fábrica de jamones de Extremadura, salvo por el personal que trabaja en la fábrica.

Pero lo más importante no es quizá si los chinos ya copian nuestros jamones o alguno de los otros productos gastronómicos típicos españoles, sino el hecho de saber cómo proteger nuestros productos y nuestras empresas y por tanto, como entrar en mercados exteriores sin el riesgo de ser copiados.

Y es que han sido muchos los esfuerzos del Gobierno español, apoyado por otros organismos especializados como Cámaras de comercio e ICEX, para abrir el mercado chino de los productos cárnicos del cerdo. Uno de los hitos, en noviembre de 2007, fue la firma del protocolo que acordaba la exportación de carne de porcino congelada y productos cárnicos del porcino deshuesados con una curación mínima de 313 días a China. Posteriormente inspectores de la Administración de Certificación y Acreditación de la República Popular de China (CNCA, Autoridad sanitaria del país asiático) visitaron en Julio de 2008 las instalaciones de varias empresas españolas con objeto de certificar las exportaciones.

¿Se podría evitar que China copiara nuestros productos? En el momento en que la empresa se lanza al exterior y máxime en mercados distintos al de origen como en este caso, el riesgo de filtración de información sensible se incrementa enormemente. Tal vez los productores de jamones, deseosos de recibir el aprobado de las autoridades chinas, contaran detalles del proceso que deberían estar cuando menos bajo “secreto industrial” (sino bajo patente).

En este caso, se debería haber puesto en marcha un sistema de vigilancia e inteligencia sistemático y realizar unl bechmarking de competidores: de esta manera se habría detectado estrategias de éxito como el de la empresa italiana Beretta, la cual firmó un acuerdo de colaboración con la empresa china Yurun, en febrero de 2007. El acuerdo que supuso una inversión conjunta de 10 millones de dólares para establecer una Joint Venture, beneficiaba a ambas empresas: la italiana aprovechaba la red de distribución y el nombre de Yurun, aportando la tecnología de producción de productos curados y, la china, ampliaba su cartera de productos gracias a una tecnología que aún no se conoce demasiado en China.

Finalmente, necesitamos potenciar las estrategias de inteligencia competitiva, empresarial y económica para acceder a nuevos mercados con mayor seguridad y, sobre todo, para adelantarnos a ciertos movimientos de competidores o del mercado que nos dan pistas de qué estrategias comerciales son las más adecuadas. El 84% de las empresas Americanas tienen implantado un área de IC en sus empresas y, según el informe de Global Intelligence Alliance, durante 2012-2013 invertirán más dinero en este área. 

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